Una casa Al-Andalus

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Hoy queremos hablaros de una de las culturas que más huella han dejado en el sur de nuestro país: la arquitectura islámica. Ocho siglos convivió con nosotros el mundo musulmán. La belleza de su arquitectura no deja imparcial a nadie: Al-Andalus.

Así era una casa Al-Andalus

Los elementos ornamentales aparecen con gran frecuencia en la arquitectura, grandes arcos separan las estancias, zonas diáfanas muy luminosas inundan los espacios, pero tal vez el agua junto con la vegetación son su carta de presentación.

Un jardín frondoso con palmeras, jazmín y azahar, dan la bienvenida al visitante. Bancos de cerámica invitan a la contemplación, el sonido de la fuente o empedrado del jardín dan paso a la primera estancia; el zaguán, decorado con mosaicos que recogen el arte griego, romano y paleocristiano, dando una nueva expresión artística. Los colores azules, negros, terracotas y blancos son muy usados para la cerámica. Las formas geométricas o historias del pasado se plasman en los mosaicos dinámicos y armoniosos.

Una gran puerta de hierro forjado invita a pasar. El mármol blanco macael cubre el suelo de toda la planta baja. Chimeneas con embocadura de piedra y grandes balcones se muestran tras grandes arcos abiertos al jardín acristalado con vidrieras de colores por donde dejar pasar la luz en forma de arco iris: rojos, azules, blancos y turquesas inundan la estancia , una gran escalera de mármol con peldaños redondeados y barandilla de madera y hierro forjado invitan a continuar el recorrido a la planta superior, pero en el camino nos encontramos nuevamente algo muy hermoso, el mural de cristal emplomado de 30m2 dando majestuosidad y elegancia en el recorrido.

Llegamos a la primera planta y nos encontramos con una balconada abierta a la planta baja, sobre la que se distribuyen estancias como dormitorios, baños, cocina y nuevos salones con chimeneas.

Cocina hecha de obra con grandes alacenas cubiertas con puntillitas bordadas y encimeras de mármol blanco dan calor y calidez a la estancia. Fresqueras abiertas al exterior guardan los alimentos frescos, neveras, placas eléctricas y un turmi de cobre, como llamábamos nosotros, acompañaban a la mesa siempre, junto al jarrón de flores frescas.

Pocos electrodomésticos se usaban en esa época. Los baños son elegantes y señoriales; bañeras con patas quedaron del pasado, suelos de mármoles blancos y negros se fueron incorporando poco a poco en la nueva decoración con grandes espejos y alacenas blancas.

Pocos muebles, herencias del pasado, cuadros, lámparas de cristal, cómodas de madera y tejidos artesanales cubrían ventanas y camas.

Este ha sido el articulo de hoy, un recuerdo a mi infancia que he querido compartir con vosotros, una invitación a ejecutar obras bien hechas, dando paso a los siglos y la bienvenida a las nuevas generaciones, no solo quedan los recuerdos, sino también las obras bien hechas por profesionales.

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